QUIÉNES SOMOS
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La Universidad Latinoamericana de las Periferias surge como una iniciativa de la Familia Grande Hogar de Cristo (FGHC) y la Escuela Nacional de Organización Comunitaria y Economía Popular de la UTEP, que desde hace tiempo viene construyendo procesos de organización comunitaria alumbrados por las y los excluidos que lucharon y luchan por su dignidad.

La Familia Grande Hogar de Cristo es una federación de centros barriales que acompañan de manera territorial, integral y comunitaria a las personas que están arrasadas subjetivamente  por el consumo de sustancias y la exclusión social en las villas, asentamientos y barrios populares de la Argentina. A través de los pilares de presencia, cercanía y vínculo, los Centros Barriales fueron trabajando para resolver las situaciones personales y familiares de exclusión, muchas veces causadas o potenciadas por el consumo de sustancias psicoactivas. Este objetivo implica por una parte que en esos centros barriales  se  reconstruyan  los vínculos comunitarios para alcanzar en el territorio un cuidado similar al de una familia, y por otra parte exige una transformación en la Iglesia. Desde los recorridos educativos, la FGHC, a través de la Escuela de formación y práctica en abordaje comunitario en prevención y  acompañamiento  de  las adicciones desarrolla capacitaciones e itinerarios formativos, tanto de manera virtual como presencial.

Las organizaciones sociales nucleadas en UTEP son producto de  una  larga  historia  de  luchas que surgen a partir de la consolidación del modelo neoliberal en la década de 1990. Los desocupados, campesinos, horticultores, indígenas, cartoneros, costureros, constructores, vendedores ambulantes,  trabajadores  de  cuidados,  obreros de empresas recuperadas, hombres y mujeres excluidos del mercado laboral se inventaron su propio trabajo, fueron organizándose y dándole una lógica colectiva a esta economía popular. Nuestras organizaciones reúnen a los y las habitantes de los asentamientos y barrios populares, productores/as de la agricultura familiar, pueblos originarios; organizándonos para resolver los problemas cotidianos como el acceso a la salud, la educación, la tierra, la integración urbana y los cuidados de los más frágiles. En el plano educativo, se vienen trabajando fundamentalmente en iniciativas vinculadas a la formación y capacitación de las y los trabajadores de la  economía popular. Un ejemplo de ello, es la experiencia que lleva adelante desde  el  2015,  la  Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), una de las organizaciones impulsora de la UTEP, que es la Escuela Nacional de Organización Comunitaria  y  Economía Popular “Roberto Arias” (ENOCEP). Esta Escuela tiene por objetivo el fortalecimiento de los movimientos populares a través de la formación de sus dirigentes y militantes en una praxis transformadora orientada esencialmente a la construcción y conducción de organizaciones comunitarias, asociaciones sindicales y unidades de producción popular con  el  horizonte  de lograr una Economía del Bien Común.

Aspiramos que este proyecto albergue a otras comunidades, donde puedan validar sus experiencias a través de la producción del conocimiento. Estamos hablando de otras organizaciones sociales que no están nucleadas en UTEP, así como de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBS) y otras comunidades de base no católicas. Asimismo, queremos caminar este proceso junto a organizaciones sociales y eclesiales de toda América Latina.

El poliedro que nos identifica es la figura geométrica que eligió el Papa Francisco como propuesta inclusiva para alcanzar el bien común y la paz social mundial, ya que posibilita la unidad en la diferencia.

 

“El modelo no es la esfera (…), donde cada punto es equidistante del centro y no hay diferencias entre unos y otros. El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad. Tanto la acción pastoral como la acción política procuran recoger en ese poliedro lo mejor de cada uno. Allí entran los pobres con su cultura, sus proyectos y sus propias potencialidades. Aun las personas que puedan ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar que no debe perderse. Es la conjunción de los pueblos que, en el orden universal, conservan su propia peculiaridad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien común que verdaderamente incorpora a todos”

(Evangelii Gaudium).